Un Sistema de Informes para un Cuadro de Mando Integral

Enlazar los CMI con un sistema de informes (reporting) que brinde la información detallada requerida y que ayuden a aclarar las posibles interrogantes que puede tener el directivo al ver un dato agregado en el cuadro de mando.


Seríamos muy reiterativos si apuntáramos que un Cuadro de Mando Integral (CMI) tiene como principal finalidad la de gestionar y controlar la ejecución de la estrategia y que su público objetivo son los altos puestos directivos en las organizaciones, por lo tanto, el nivel de agregación de los datos no llega a los niveles mínimos de detalle.  Pero sin embargo, no deja de ser frecuente encontrar consultas o requerimientos que implican recuperar grandes cantidades de datos en herramientas que no han sido diseñadas para este fin, distorsionando el fin de la solución, llegándose a cuestionar las supuestas limitaciones del producto.

Lo recomendable sería enlazar los CMI con un sistema de informes (reporting) que brinde la información detallada requerida y que ayuden a aclarar las posibles interrogantes que puede tener el directivo al ver un dato agregado en el cuadro de mando.  Por ejemplo, podría ofrecerse informes detallados de indicadores con el valor base, el valor del objetivo y el valor real, la consecución actual del objetivo y la tendencia, por diferentes períodos de tiempo y desde diferentes perspectivas.

Al implementar una conexión entre los CMI y el sistema de informes, se debería evitar incurrir en los siguientes errores frecuentes:

  • Falta de integración con el CMI.
  • Diseño y formato poco atractivo muy diferente al utilizado en el CMI.
  • Utilización de otros términos o un “lenguaje” distinto al utilizado por el directivo.
  • Abundancia de información.
  • No se considera el punto de vista del directivo.

«Limpiar los resultados de los buscadores», Tarea pendiente en las Consultoras

El objetivo es claro: Intentar que las diez primera posiciones (una página) de los buscadores hablen bien de la empresa.


Casi no hay empresa consultora que al buscarla a través de Google, en la primera página de resultados, además de la información corporativa, figura algún enlace a una página Web donde ex trabajadores, con o sin fundamento, comentan las experiencias negativas que han tenido con la empresa.

En un reciente artículo del diario El Economista se recomendaba que las empresas deberían actuar en defensa de su reputación online , no se trata de borrar los comentarios negativos, porque en la mayoría de casos es imposible, sino de relegarlos al “pozo de la red”.  Un bulo o comentario negativo en Internet, puede enturbiar toda la imagen de una empresa, elaborada con grandes inversiones en publicidad o el esfuerzo de varios años y muchos trabajadores.

Sólo alrededor del 10% de los internautas navega más allá de la primera página de los resultados de un buscador.  Por lo tanto, el objetivo es claro: Intentar que las diez primera posiciones (una página) de los buscadores hablen bien de la empresa.  Enviando los comentarios negativos después de la segunda o tercera página, significa “enterrar” y minimizar cualquier efecto de los comentarios negativos.

Hay empresas especializadas que realizan este tipo de trabajos de limpieza en la red.  Pero conociendo que los buscadores muestran sus resultados por la frecuencia de contenidos y diversificación de sitios, la recomendación es que se podría organizar un plan de acción basado en lo siguiente:

  • Crear alertas en Google, Yahoo y Twitter, para conocer lo que se dice de su empresa y competidores.
  • Crear perfiles de la compañía en las principales redes sociales: LinkedIn, Tuenti, Facebook, Twitter, etc. y montar webs, foros o blogs protagonizando diálogos intensivamente para que los buscadores los consideren más relevantes que los comentarios negativos.

No se trata de manipular la Web, es conocer y jugar con las mismas reglas de juego con las que participan los usuarios.  El resultado no es inmediato, puede significar el trabajo de varios meses o un año.

Referencia: Diario El Economista

Indices de Rotación de Personal, no siempre es sólo por dinero

Dar por supuesto estos aspectos, puede dar a lugar a descuidar otras cuestiones, que en su conjunto, pueden tener más relevancia que sólo la cuestión económica


Ante unas tasas de desempleo a nivel mundial que superan en muchos países sus respectivos hitos históricos, podría llegarse a pensar que los índices de rotación de personal se reducirán a niveles imperceptibles o inclusive, puede llegarse a creer, hoy más que nunca, que el principal motivo para que una persona se plantee cambiar de trabajo es el económico.

Dar por supuesto estos aspectos, puede dar a lugar a descuidar otras cuestiones, que en su conjunto, pueden tener más relevancia que sólo la cuestión económica, como el reflejado en el siguiente cuadro,  de hace algunos años, pero que no ha perdido vigencia (“Razones para el movimiento de personas en el sector de las Tecnologías de la Información en los Países Bajos”)

Referencia: «Cuadro de Mando Integral, Personal y Corporativo» (Hubert K. Rampersad / Mc Graw Hill)

Cuando las empresas «saben» lo que «debes saber»

El conocimiento debe fluir y el aprendizaje debe ser continuo en las empresas, pero debe partir del verdadero interés de aprender de las personas.


Hace unos días leíamos como una entidad financiera, con mucha pompa, anuncia la puesta en marcha de algo así como un “portal del conocimiento”.  A través de esta herramienta, se programará la formación de casi15.000 personas para que realicen su trabajo “con más garantías”.  Para la implementación de esta plataforma, se ha identificado a cada colaborador con un perfil, de 396 posibles, según su perfil, los trabajadores podrán adquirir de 10 a 13 conocimientos de 238 posibles, los cuales estarán vinculados a 410 cursos. Según el avance que logre el trabajador con su formación, será evaluado anualmente.  Todo este  proceso derivará en la inversión global de 150.000 horas de entrenamiento a lo largo del 2010.

Sin duda, la puesta en escena de esta iniciativa puede haber significado un gran esfuerzo en diseñarlo e implementarlo, al pensar en ello, surge algunas preguntas: ¿encasillar a tantos trabajadores con tanta precisión puede generar “grandes resultados”?, ¿organizar tanto el conocimiento, no coactaría la iniciativa, la creatividad e innovación?, ¿Cuántos proyectos similares, como bases de datos de conocimiento, Wikis o portales Web, se “llenan” de información que muy pocos “consumen”? o ¿Cuántos trabajadores siguen procesos similares sólo para llegar con “los puntos mínimos necesarios” para la evaluación?

Leyendo un reciente artículo de Digitalycia, compartimos la importancia que el conocimiento debe fluir y el aprendizaje debe ser continuo en las empresas, pero creemos que el proceso es más simple y menos costoso como el comentado en el párrafo inicial, debe partir del verdadero interés de aprender de las personas y no tan solo de las necesidades de la empresa.  Ahora que las redes sociales despiertan el interés en los negocios, adoptar su filosofía podría ayudar a gestionar mejor el deseo de aprender de algunos, el conocimiento que tienen otros y pueden brindar la formación, porque el conocimiento se transmite de persona a persona y muy pocos desean acudir a los cementerios (bases de datos) de información.

ORM tiene más de BI que de Marketing

Un proyecto de este ORM o algún otro de marketing digital, al igual que uno de Business Intelligence (BI), se basa en la estrategia de la empresa (visión, misión, objetivos estratégicos, …), utiliza herramientas informáticas similares…


La gestión de la imagen en Internet u ORM (Online Reputation Management) es una de las tantas disciplinas que han surgido alrededor de Internet y de La Web 2.0 para atender las «nuevas necesidades» que tienen las organizaciones en este espacio que va acaparando mayor protagonismo y repercusión (los contenidos generados por los usuarios en blogs, wikis, foros, redes sociales, etc., es aproximadamente, el 26% de lo que existe en la Red, según la consultora Nielsen).

La reputación corporativa es un intangible que hasta hace poco sólo se media a través de mecanismos de mediana fiabilidad, como las encuestas.  Por su parte, la reputación online es mensurable, no tan sólo cuantitativamente, sino, también cualitativamente, porque gracias a herramientas informáticas (basados en minería de datos/texto), es factible analizar los contenidos en la Web, identificando valores y adjetivos asociados a una empresa asignados por clientes, empleados, proveedores o “fans”.

En un proyecto de gestión de la imagen corporativa en Internet, a grosso modo, se contempla las siguientes fases:

  • Identificar lo que se dice en Internet de la empresa, principalmente en los buscadores, blogs y redes sociales.
  • Depurar el “ruido” o contenido no relevante.
  • Actuar, en función si el contenido es negativo (crisis de imagen) o a favor.
  • Establecer mecanismos de vigilancia y monitoreo.

Además del ORM, son muchas la técnicas desplegadas alrededor de Internet, tales como SEO (Search engine optimization o Posicionamiento en buscadores) o SEM (Search Engine Marketing o Marketing en motores de búsqueda).  Hasta ahora estos proyectos, en la mayoría de casos, son asumidos por “consultoras especializadas” provenientes del marketing, publicidad o comunicaciones.

Un proyecto de este tipo, al igual que uno de Business Intelligence (BI), se basa en la estrategia de la empresa (visión, misión, objetivos estratégicos, …), utiliza herramientas informáticas similares para identificar los datos, extraerlos y convertirlos en indicadores para realizar un seguimientos y control a determinados aspectos asociados a la gestión “interior” de la empresa, que puedan causar una repercusión “exterior”.  En ambos tipos de proyectos, se sugiere coherencia y transparencia con las acciones que se emprendan. Si esto es asi, ¿Por qué se implementan estos proyecto por separado?, además del ahorro económico y demás recursos que podría significar para la empresa/cliente, ¿una visión integral, no aportaría un mayor valor para «toma de decisiones»?.

Creemos que el denominado «marketing digital» y algunas de sus ramas o técnicas derivadas, por mas sofisticación que se le quiera brindar, podrían ser abordados en un proyecto de consultaría e implementación de inteligencia de negocios, del mismo modo que se contemplan las finanzas o las ventas.  La novedad o aparente desconocimiento, no justifican un despliegue aparte, porque al final, todo se basa en la coherencia entre la estrategia y la medición y consecuencia en la acción.

Fuente: Diario Expansión