Teoría de causa – efecto para seleccionar métricas

No por tener centenares de métricas se medirá mejor un negocio. Muchas organizaciones se atiborran de métricas, cuando no hay capacidad humana para controlarlos adecuadamente, derivando la situación a una pérdida de enfoque hacia los objetivos globales.


No por tener centenares de métricas se medirá mejor un negocio.  Muchas organizaciones se atiborran de métricas cuando no hay capacidad humana para controlarlos adecuadamente, derivando la situación a una pérdida de enfoque hacia los objetivos globales.

No se trata de cantidad de métricas sino que estas se encuentre relacionadas y alineadas hacia los objetivos que se desean alcanzar. Usualmente se señala que estas métricas deben ser definidas a partir del conocimiento de los planes estratégicos de la empresa, pero en ocasiones estos planes formalmente no existen o resultan muy complejos de comprender. 

Las métricas seleccionadas deben guardar entre una relación causa-efecto entre ellas. Para facilitar esta definición, se sugiere lo siguiente:

  • Identifica con claridad y concreción los objetivos que se desean lograr (efecto).
  • Identifica las actividades o acciones claves, necesarias para lograr los objetivos identificados (causa).
  • Define una relación causa-efecto entre las acciones y los objetivos identificados. Usualmente las actividades son señaladas como generadoras de valor (drivers of value) o como métricas no-financieras. Los objetivos finales de una organización, usualmente, son de tipo económico – financieros.
  • Revisa regularmente si la relación y coherencia entre los objetivos y las acciones se mantienen.

Un conjunto de métricas bien definidas debe brindarnos la doble visión, por un lado el diagnóstico de la situación actual y por otro lado, una visión predictiva (usualmente informadas por los indicadores no-financieros) para tomar decisiones que contribuyan a corregir las desviaciones hacia el logro de los objetivos.

Indicadores avanzados

Con cada vez con más frecuencia vemos referencias al término “indicadores avanzados”, sin entrar al ámbito de la predictibilidad, estos indicadores nos brindan señales avanzadas de los puede suceder en futuro, en el contexto macroeconómico, son utilizados para determinar el casi probable ciclo económico que tendremos.


Con cada vez con más frecuencia vemos referencias al término “indicadores avanzados”, sin entrar al ámbito de la predictibilidad, estos indicadores nos brindan señales avanzadas de los puede suceder en futuro, en el contexto macroeconómico, son utilizados para determinar el casi probable ciclo económico que tendremos.

Generalmente se basan en encuestas realizadas a consumidores y productores, por lo que en ocasiones los encontraremos los términos “indicadores avanzados de producción u oferta” e “indicadores avanzados de consumo o demanda”.

Un ejemplo muy típico en las economías son los “indicadores de confianza de los consumidores”, el cual se basa en encuestas mensuales a consumidores sobre sus expectativas en el ahorro, consumo y compra de bienes duraderos.  Si mejora el resultado de las encuestas se espera una mejora en el consumo.

En el contexto de las empresas o procesos de negocio, la información relacionada a los clientes, el servicio que se les brinda y el grado de satisfacción que perciben, son considerados indicadores avanzados.

Referencia: Videoblog de Xavier Sala-i-Martin o aquí

Para medir la innovación, el flujo neto de efectivo

Nos bombardean constantemente con la misma palabra y sus derivados, está de moda, en «crisis» más: “innovación hoy más que nunca”, “debemos ser innovadores”… y más “frases célebres”… pero ¿qué es exactamente innovación?. Hasta unos días, nos habíamos quedado con la que resumidamente señalaba algo similar a lo siguiente: adopción de cambios en procesos, bienes o servicios que generan valor a consumidores y empresa.


Nos bombardean constantemente con la misma palabra y sus derivados, está de moda, en «crisis» más: “innovación hoy más que nunca”, “debemos ser innovadores”… y más “frases célebres”… pero ¿qué es exactamente innovación?. Hasta unos días, nos habíamos quedado con la que resumidamente señalaba algo similar a lo siguiente: adopción de cambios en procesos, bienes o servicios que generan valor a consumidores y empresa.

En una publicación de la revista Harvard Deusto encontramos una definición que engloba el carácter sostenible que debe incluir la innovación: Es el proceso de cambio que crea y aumenta la riqueza. Se puede crear algo muy novedoso, que guste a los consumidores, pero cuyo proceso de fabricación es muy costoso, que en muy corto tiempo obliga abandonar el proyecto o complica la situación económica de la empresa.

Tenemos tal variedad de definiciones sobre innovación, inclusive la información que nos brinda la prensa económica, por ejemplo, son constantes los datos que nos brindan sobre el volumen de las inversiones que hacen empresas y gobiernos en innovación, como si este dato por si sólo fuera relevante en este tipo de iniciativas.

En ocasiones “nadamos” en indicadores, en innovación, lo único que importa es si una innovación crea riqueza, y el único instrumento que nos brinda esta información es el flujo neto de efectivo.  Si una innovación inyecta un flujo de efectivo positivo real a lo largo del tiempo, todos los indicadores financieros simplemente estarán bien.  Si se pierde flujo de efectivo, los otros indicadores no importan, quizás inclusive nos “engañen” informándonos que vamos por buen camino.

Referencia: Revista Harvard Deusto Marketing & Ventas (Nro. 109)

Tipología de indicadores

Clasificaciones sobre indicadores es amplia y variada, a continuación las principales tipologías:


Las clasificaciones sobre indicadores es amplia y variada, a continuación las principales tipologías:

Por su naturaleza

  • Eficacia. Cuando se informa el grado de consecución del objetivo propuesto.
  • Eficiencia. Relacionan el resultado obtenido y el esfuerzo invertido.
  • Excelencia. Dirigidos a medir la calidad del servicio que se ofrece.
  • Entorno. Incluye indicadores externos que influye en la organización e indicadores que miden el impacto de las acciones de la organización en la sociedad.

Por su objetivo

  • Resultado. Informan el resultado obtenido respecto a lo planificado (también denominados financieros)
  • Proceso.  Se informa las características de las actuaciones internas (también llamados impulsores).
  • Estructura. Orientados a medir el coste y el uso de los recursos.

Por el ámbito de actuación

  • Internos. Hacen referencia a variables relacionadas con el funcionamiento de la organización.
  • Externos. Informan sobre la repercusión de las actividades de la organización en el exterior.

Por tipos de información suministrada.

  • Monetarios
  • No-monetarios o expresados en otras unidades diferentes a unidades monetarias.

Por áreas funcionales

  • Económicos
  • Comerciales
  • Productivos
  • RRHH

Por el método de obtención

  • Cuantitativos. Basado en datos estructurados registrados por la actividad de la organización o su entorno.
  • Cualitativos. Recopilados a través de métodos no estructurados, tales como encuestas

 

Características de los indicadores

Los indicadores son instrumentos de medición que si son bien definidos y adecuadamente actualizados, pueden comunicar la situación de los aspectos clave de una organización o de otros aspectos necesarios para la correcta evolución de la empresa.


Los indicadores son instrumentos de medición que si son bien definidos y adecuadamente actualizados, pueden comunicar la situación de los aspectos clave de una organización o de otros aspectos necesarios para la correcta evolución de la empresa.  Un indicador debe ser un motivador o impulsor en la toma de decisiones, para lograr esta “magia”, un indicador debe cumplir las siguientes características:

  • Relevante. Debe informar sobre lo importante o clave.
  • Permanente. Debe ser perdurable en el tiempo, válida para el ejercicio analizado y subsiguientes.
  • Objetividad. Debe tener un mecanismo claro de obtención o cálculo, el cual podría ser contratado.
  • Inequívoco. La interpretación ha de ser única, dejando al margen la posibilidad de diferentes lecturas.
  • Sensible.  Debe brindar la información suficiente para medir variaciones.
  • Preciso. Margen de error debe ser poco significativo.
  • Accesible. Los esfuerzos o costes para la obtención de los valores de los indicadores debe ser aceptable.
  • Comparable. Debe facilitar la comparación ya sea con los presupuestos, previsiones, objetivos, competencia o datos históricos.