Se pueden enumerar varios factores que contribuyen al éxito de una implementación de Business Intelligence, pero nada es más importante que la identificación de las métricas a emplear. Es fundamental comprender que el BI no es un software “de instalar y usar”, es un estilo de gestión, una forma de hacer negocios y un modo de ejecutar la estrategia de una organización.
El principal insumo del BI, es la estrategia, un profundo conocimiento de lo que una empresa es y lo que quiere ser, pasa por un análisis interno (fortalezas y debilidades) y un análisis externo (amenazas y oportunidades) y desemboca en la serie de aspectos y acciones que serán objeto de medición y seguimiento.
Si un usuario de negocios percibe utilidad en una plataforma de BI, no será por los “efectos especiales” del software que se utiliza, seguramente será por lo siguiente:
- Se han considerado las métricas alineadas a los objetivos estratégicos de la organización,
- Las métricas están integradas y debidamente enlazadas,
- Las métricas tienen dueños/responsables que evalúan continuamente su idoneidad y utilidad (Si las condiciones cambian, la estrategia se ajusta, la plataforma de BI se renueva)
- Las métricas están debidamente implementadas que faciliten su lectura y comprensión.


