Tal como ocurre en diversas disciplinas, tendemos con mucha frecuencia a encontrar «sinónimos» en los términos que la conforman. En el Business Intelligence, hay algunos ejemplos, es el caso de las métricas (también llamadas medidas) y los indicadores.
La teoría señala que las métricas se deben referir a la evolución o el logro de los resultados y los indicadores deberían ayudar a controlar los inductores (serie de acciones que ayudarán, directa o indirectamente, a que los resultados se consigan. Por ejemplo:
Objetivo: Aumentar la rentabilidad
Estrategia: Aumentar la venta de nuevos productos a los actuales clientes
Probables medidas:
- % de ventas de nuevos productos.
- % de clientes que han adquirido los nuevos productos.
- Margen bruto generado por los nuevos productos.
Probables Inductores:
- Formación de los vendedores sobre las características de los nuevos productos.
- Número de clientes a los que se le ha presentado los nuevos productos.
- Número de ofertas elaboradas sobre los nuevos productos.
La aplicación correcta de estos conceptos podría, por ejemplo, contribuir al diseño de cuadros de mando “balanceados”, que facilitaran a una adecuada lectura, gestión y toma de decisiones en las organizaciones.
