Archivo diario: 9 diciembre, 2013

CPU, memoria y disco, las claves de las máquinas virtuales de VMware


Las máquinas virtuales resultan, no tan sólo para las empresas, muy útiles para la instalación y configuración de soluciones, también puede ser muy útiles para los usuarios o consultores que requieran probar o utilizar alguna solución.  El cualquier caso, VMware es casi un estándar en la creación de máquinas virtuales, en cuya configuración hay tres calves que se deberán tener presente:

  • Memoria. El host de máquinas virtuales requiere al menos 2 GB de memoria física para el funcionamiento del sistema operativo, es decir, con 4 GB de memoria física podría ponerse en funcionamiento máquinas virtuales de hasta 2 GB de memoria (recomendable, mínimo 1 GB de memoria por máquina virtual).
  • CPU. El número total de CPU cores en el ordenador estará disponible como el número máximo de CPUs que se le asigna a una máquina virtual. Sin embargo, si se desea conseguir el mejor rendimiento de sus máquinas virtuales, es recomendable no configurar las CPU virtuales con un número superior al total de CPU y CPU cores del host. Por ejemplo, si se  tiene cuatro núcleos en total, lo ideal es que no se ejecute, al mismo tiempo,  más de tres máquinas virtuales con un núcleo cada una.  A medida que el número de CPU virtuales que están en uso se hace mayor que el número total de CPUs del ordenador, los CPUs deberán ser compartidos, perdiéndose rendimiento.
  • Disco. Cada máquina virtual necesita un par de gigabytes de disco, por lo que una configuración mínima necesitará 10 GB de espacio disponible. Para obtener el máximo rendimiento, no es suficiente tener bastante espacio disponible en disco, se sugiere, principalmente, evitar la fragmentación (por defecto se sugiere la fragmentación para facilitar la copia de la máquinas virtuales, generándose varios ficheros .VMDK).  Otra buena medida es contar con una unidad física, distinta a la del sistema operativo, para las máquinas virtuales.
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