Archivo diario: 13 octubre, 2012

Para el desarrollo de sistemas, ¿la metodología en cascada debería evitarse?


A muchos de nosotros nos puede resultar familiar llegar a la puesta en marcha de un nuevo sistema o aplicación informática para darnos cuenta que algo no funciona como se esperaba, ya sea porque no se comprendió lo que se solicitaba o porque al realizar el desarrollo técnico se encontró una “limitación” de la herramienta informática. Esta situación, en gran medida, es por la metodología de desarrollo que se ha optado.

En la actualidad, muchos proyectos siguen la metodología de las fases Análisis, Diseño, Construcción, Implantación y Mantenimiento.  Una metodología, con fases rígidas, formales, siguiendo un orden riguroso, secuencial, empezando la siguiente fase cuando ha culminado la anterior. Una metodología clásica, sino nos equivocamos, de más de 30 años, tiempos en que todo tenían un ritmo más pausado, muy distintos a los tiempos actuales que exigen más rapidez y flexibilidad.

El documento de referencia señala muy bien cuando podría ser útil la metodología clásica (también denominada en cascada):

“… este tipo de metodologías sólo se usa para el desarrollo de sistemas muy grandes que requieren gran formalización  y los requerimientos son fácilmente reconocibles”

Y se señala las siguientes limitaciones de esta metodología:

  • Dificultad para eliminar errores
  • Falta de flexibilidad, el cual incrementa los costes y duración del proyecto.

Los fallos más comunes o triviales se detectan al comienzo, mientras que los más graves se detectan a la implantación, volviendo a ser necesario a analizar, diseñar y construir aquello que estaba mal implantado… ¡y comienza el caos!

Referencia: ISBN 978-84-7356-814-2

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