Archivo diario: 7 octubre, 2010

En la toma de decisiones: ¿Sabiduría o suerte?


El “hombre más sabio que ha existido en la tierra”, el rey Salomón, según cuenta La Biblia, es recordado por la siguiente historia:

Dijo entonces el rey: “Traedme una espada”. Y así que se la hubieron traído, ordenó lo siguiente: “Partid el niño vivo en dos y dad una mitad a una de ellas y la otra mitad a la otra”.  La mujer cuyo hijo era el niño, llena de compasión por su hijo, le dijo al rey: “¡Os ruego, mi señor que le deis a ella el niño vivo! ¡No lo matéis!”.  Pero la otra dijo: “Que no sea ni mío ni tuyo. ¡Partidlo en dos!”.  Entonces el rey pronunció su sentencia: “¿Dadle el niño a la primera mujer.  No lo matéis, pues ella es su madre”. Cuando todo Israel oyó el veredicto que había emitido el rey, todos sintieron un profundo respeto hacia él, viendo que le asistía la sabiduría de Dios para impartir justicia.

Este es un singular ejemplo del capítulo “Interpretación y manipulación de la información” del libro “El arte de la estrategia”, en donde se sugiere, que en esta historia el rey Salomón tuvo mucha suerte, porque ¿qué hubiera sucedido si la segunda mujer hubiera reaccionado como la primera?

Particularmente pensamos que se trata de una mezcla de muchos factores, entre ellos la sabiduría que aporta/desarrolla la experiencia y formación; y por otro lado, la suerte, la sucesión de hechos favorables que se producen como lo imaginábamos o mejor aún.

Además de suerte, algo de sabiduría hay en esta historia del rey Salomón, al crear el entorno propicio para obtener la información que requería para tomar su decisión.  Como apunta la “Buena Suerte”, en muchos casos la suerte hay que buscarla.

Referencia: ISBN 978-84-95348-52-4

Anuncios